El imperio está de luto,
pues ha perdido un personaje,
Un hombre dorado y culto
Traicionado por su linaje.
La parca silente piensa mientras lo contempla,
“Pero si este hombre ya estaba muerto!”
Lo analiza curiosa cayendo en cuenta,
“pero que lo acepten en la tierra, es otro cuento.”
La influencia del caos es bien sabida
Y el imperio para él trabaja,
diciendo que el emperador sigue con vida,
Mientras pone en sus pelotas la navaja.
Ya veremos qué pasa en ese futuro oscuro
Quizá venga un nuevo campeón,
Tal vez uno de piel verde y más puro,
Que nazca de un hongo y con quijadas de latón.
Mientras tanto el Emperador feliz descansa
Parrandeando en el más allá,
Rezándole a Gorko y Morko
En un templo por Tepezalá.
Ommen





