En el universo de Warhammer 40.000, una figura se erige como un faro de esperanza en medio de la oscuridad: el Emperador de la Humanidad. Venerado como un dios por miles de millones de personas, el Emperador es un ser psíquico de un poder inimaginable que ha guiado a la humanidad durante milenios.

Origen
Los orígenes del Emperador están envueltos en un velo de misterio y leyendas contradictorias. Algunos relatos lo describen como un ser que siempre ha existido, mientras que otros afirman que nació en la Tierra hace miles de años.
Hay una leyenda, que lo personifica como el encargado de oponerse a los poderes del caos, la leyenda nos dice: que un conjunto de chamanes en la antigüedad, vieron en un sueño, como la humanidad era destruida por el caos. Con el objetivo de salvar a la humanidad de un futuro catastrófico, se auto sacrificaron, para que su alma y sus poderes, se personificaran en un solo individuo.
Otros relatos asocian al emperador a los grandes héroes y pensadores de la humanidad, desde personajes como el rey Arturo, Alejandro Magno y hasta Jesucristo, haciendo ver que el emperador siempre ha estado ahí, fungiendo como el motor de la historia, encaminado a la humanidad hacia la virtud, y a la vez explicando sus dotes físicos, su intelecto elevado y su gran sabiduría.
Entre todas las leyendas e historias existen aspectos que si son claros. A medida que crecía, el Emperador comenzó a unificar tribus y naciones bajo su liderazgo, utilizando su carisma, su intelecto y sus poderes psíquicos para inspirar a la gente a seguirlo. Ascendió a la posición de unificador y es la figura central del mundo en el que se desarrolla Warhammer 40k.

La Gran Cruzada
Bajo el mando del Emperador, la humanidad se embarcó en una vasta campaña militar conocida como la Gran Cruzada. Durante esta era gloriosa, las legiones de Marines Espaciales, comandadas por los hijos genéticos del emperador, los primarcas, conquistaron planetas y sistemas estelares, extendiendo el dominio imperial por toda la galaxia. El Emperador, a la cabeza de su ejército, libró innumerables batallas contra xenos hostiles, sectarios corruptos y fuerzas demoníacas, uniendo la galaxia bajo su bandera y extendiendo la luz de la civilización humana.
Sin embargo, la Gran Cruzada no estuvo exenta de sombras. A medida que la humanidad se expandía por la galaxia, se enfrentó a peligros cada vez mayores, desde razas alienígenas ancestrales hasta los Poderes Oscuros del Caos. El Emperador, consumido por su ambición de unir a la humanidad y protegerla de las amenazas galácticas, comenzó a tomar decisiones cuestionables, sembrando las semillas de la discordia que conducirían a la devastadora Herejía de Horus.
Herejía de Horus
La Gran Cruzada se vio abruptamente interrumpida por la traición de Horus Lupercal, el más querido de los Primarcas. Corrompido por los susurros de los Poderes Oscuros del Caos, Horus se rebeló contra su creador, desatando una guerra civil de proporciones épicas conocida como la Herejía de Horus.
Las fuerzas de Horus, ahora leales a los Dioses del Caos, se enfrentaron a las legiones leales al Emperador en una serie de batallas brutales y sangrientas que asolaron la galaxia. El Emperador, debilitado por los esfuerzos de la Gran Cruzada y gravemente herido en una batalla titánica contra Horus, donde venció a este último, se vio obligado a retirarse al Trono Dorado, un artefacto psíquico que lo sostendría con vida, pero a costa de su capacidad para actuar en el mundo físico.

El Emperador en la actualidad
Desde la victoria sobre Horus y sus traidores, el Emperador ha permanecido en un estado semi-consciente, su cuerpo entronizado en el Trono Dorado ubicado en las profundidades del Palacio Imperial en Terra. El trono dorado es alimentado diariamente, con la esencia de psíquicos, que son sacrificados sin dudar, para mantener vivo al emperador de la humanidad.
Si bien el emperador está postrado en el trono dorado, su mente proyecta una poderosa aura protectora que defiende al Imperio de las incursiones demoníacas y mantiene a raya a las fuerzas del Caos.
El emperador a pesar de estar postrado, ha manifestado su voluntad, a través de sus súbditos, por medio de visiones, sueños y en los casos más extremos dotándolos de poderes sobrehumanos. Los casos más claros de la manifestación del poder del emperador se han dado en el primer Lord Solar, que conquistó mundos enteros siendo un humano, en la actualidad Santa Celestine, la santa en vida, se considera una manifestación de la voluntad y el poder del emperador. En las historias más recientes el emperador poseyó el cuerpo de Roboute Guilliman, primarca de los ultramarines.

El Starchild
No sólo el origen del emperador está sumergido en leyendas, sino también su presente y hasta su futuro. Una de las leyendas más enigmáticas es la del Starchild, el cual es una figura que aparece en algunas profecías imperiales. Se cree que es la reencarnación del Emperador o un ser de gran poder que surgirá en el futuro para salvar a la humanidad. La verdadera naturaleza del Starchild sigue siendo un misterio, pero su imagen ofrece un rayo de esperanza en la sombría perspectiva del futuro de la humanidad.
En medio de todas las perspectivas positivas, también existe la incertidumbre con respecto a esta figura, así como puede ser una reencarnación del emperador, también puede ser una muestra de las fuerzas del caos para confundir a la humanidad y dispersar la fe en el imperio. Una de las versiones que más fuerza tienen desde la percepción negativa, es que Lorgar, primarca de los Portadores de la palabra, es el starchild, lo cual tiene bastante sentido, Lorgar era el más parecido físicamente al emperador, además fue quién instauró el culto imperial, su legión en más una ocasión ha usado la religión y las creencias populares, como un arma para difundir el culto a las fuerzas del caos.




