LA GUERRA EN EL CIELO

abril 12, 2025

representación d ela guerra en el cielo, dos grandes ctan arrasan con todo a su paso

Entre los eventos más trascendentales del trasfondo de Warhammer 40,000, está la Guerra en el Cielo, un conflicto que ocurrió hace sesenta millones de años, mucho antes del auge de la humanidad. Este conflicto no solo devastó la galaxia, sino que también sentó las bases para el estado actual dentro del juego. Influyó en la naturaleza del Inmaterium y los destinos de innumerables razas. En el centro de este conflicto podemos encontar al Rey Silente, Szarekh, el último gobernante de los Necrontyr, cuyo papel fue fundamental en el desarrollo y las consecuencias de esta guerra legendaria.  

El Despertar del Conflicto

En la galaxia, dos grandes potencias dominaban el cosmos: los Necrontyr y los Ancestrales. Los Necrontyr eran una raza mortal, con una vida muy corta, acotada por las enfermedades producidas por la radiación de su sol natal. Esta raza deseaba obtener el secreto de la inmortalidad de los Ancestrales, una raza antigua y psíquicamente poderosa, los Necrontyr, bajo el liderazgo del Triarca, les declararon la guerra. Este conflicto inicial se vio marcado por la frustración de los Necrontyr, quienes, a pesar de su avanzada tecnología, eran constantemente superados por la movilidad superior de los Ancestrales a través de la Telaraña.  

La Alianza con los C’tan

Al borde de la derrota, los Necrontyr, liderados por el visionario y pragmático Rey Silente, Szarekh, buscaron soluciones desesperadas. Los C’tan, seres ancestrales de puro poder estelar, Se presentaron ante los necrones, les hablaron de un conflicto previo entre los Ancestrales y los C´tan y como estos últimos perdieron. Los C´tan ofrecieron a Szarekh la formula de la inmortalidad, a cambio de su ayuda en la guerra contra los Ancestrales.

Los C´tan otorgaron a los Necrontyr nuevos cuerpos inmortales, pero la inmortalidad tenía un alto precio… la esclavitud. Los Necrontyr se trasformaron en los Necrones, cuerpos metálicos sin alma sometidos ala voluntad de sus creadores. Sólo los Necrones de más alto rango salvaron su esencia en el proceso de la biotransferencia.

Una guerra cósmica

Con el poder de los C’tan a su disposición, la Guerra en el Cielo se intensificó hasta alcanzar proporciones inimaginables. Los C’tan desataron energías cósmicas destructivas, capaces de extinguir estrellas y devastar mundos enteros. Los Necrones, ahora máquinas de guerra implacables, asolaron la galaxia, enfrentándose a los Ancestrales y a sus creaciones, entre las que se encontraban los Eldar y los Orkos (originalmente los Krork), diseñados como armas vivientes contra la amenaza Necrona.

La Rebelión del Rey Silente

A medida que la guerra se prolongaba, el Rey Silente, Szarekh, llegó a una sombría comprensión: su pueblo no era más que un peón sin alma en los planes de los hambrientos C’tan . Los dioses estelares comenzaron a ver a los Necrones como meras herramientas desechables, incluso consumiendo su energía vital . Antes de que la guerra llegara a su fin, Szarekh tomó una decisión trascendental: buscar venganza contra sus traicioneros amos . Tras la derrota de los Ancestrales y el debilitamiento de los C’tan , Szarekh lideró a los Necrones en una audaz rebelión, volviendo sus poderosas armas contra los dioses estelares y destrozándolos en miles de fragmentos .  

El Exilio del Rey

Con la galaxia devastada y los Necrones debilitados por la prolongada guerra y su rebelión, Szarekh vislumbró el ascenso de nuevas razas psíquicamente poderosas, como los Eldar, que ahora albergaban un profundo odio hacia los Necrones. Consciente de que sus fuerzas no podrían enfrentarse a estas nuevas potencias, el Rey Silente tomó una decisión final para preservar a su pueblo . Ordenó a los Necrones retirarse a sus Mundos Tumba y entrar en el Gran Sueño, una hibernación autoimpuesta de sesenta millones de años . En un acto de renuncia a su poder absoluto, destruyó los protocolos de mando que le permitían controlar a los Necrones, permitiéndoles elegir su propio destino al despertar . A diferencia de su pueblo, Szarekh no durmió. Se embarcó en un exilio solitario hacia el vacío interestelar, buscando penitencia por sus acciones y contemplando los horrores que acechaban más allá de la galaxia .  

El rey silente en todo su esplendor comanda a los necrones

Consecuencias de la Guerra en el Cielo

La Guerra en el Cielo dejó cicatrices imborrables en la galaxia . Los Ancestrales fueron aniquilados como potencia dominante, sus creaciones se dispersaron. Los Ancestrales sembraon las razas de los eldar, los orkos y los jokaeros. Además el Inmaterium se vio profundamente afectado por el inmenso sufrimiento y la destrucción, lo que se cree que contribuyó al nacimiento de los Dioses del Caos . Los Necrones, aunque durmientes, aguardaban su momento para resurgir .

El Despertar del Rey Silente

En el cuadragésimo primer milenio, el Rey Silente, Szarekh, regresó de su exilio al percatarse de la amenaza existencial que representaban los Tiránidos para toda la vida en la galaxia, incluidos los Necrones que comenzaban a despertar . Ahora, su objetivo es unir a las dispersas dinastías Necronas bajo su mando para enfrentarse a esta nueva amenaza y reclamar el dominio galáctico, manipulando incluso a las razas más jóvenes para lograr sus fines .

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