Concursos Cuentos cortos

enero 14, 2022

CUENTOS CORTOS

 

La Estrella

 

 

Valhalla

 

Ganador  3° lugar 300 Dragones

 

 

Capitán Tor Halsor

 

 

Tumba en glacia ix

 

 

Batalla en Kram905

 

 

En Calth

 

Bitácora del inquisidor Lucio Vero

Por el Emperador

 

 

Brillantes

 

Ganador  2° lugar 500 Dragones

 

 

Nieve Roja

 

Ganador  1° lugar 1,000 Dragones

 

MICROCUENTOS

 

Boom

 

 

PASO DE MONTAÑA

 

Ganador  1° lugar 1,000 Dragones

 

 

SANGRE Y NIEVE

 

 

VLANKO

 

Ganador  2° lugar 500 Dragones

 

 

LaS ALMAS

 

 

ojos de la muerte

 

 

festejos del Hiberno

 

 BEREN TE´DAMS

Ganador  3° lugar 300 Dragones

 

Devastación y libera los perros de la guerra

 

dANZA MACABRA

 

Microrelatos

Grita “Devastación” y libera los perros de la guerra

Aunque seas un invitado de Honor, atravesar el ojo del terror es sobrecogedor. Cuando ya es tarde para arrepentirte, dudas con lo que te resta de humanidad. Las promesas de poder mas allá de tu comprensión y placeres irresistibles parecen huecas y vacías. La transición dura un instante. Pero un instante en lo inmaterial es eterno en lo sensorial. Nadie te había preparado para el atroz frio que te congelaría por completo. Primero se te congelan los humores. Cualquier mucosidad. Incluso el liquido intraocular. Luego sientes cada músculo tensarse al máximo para luego quedar completamente rígido en dolorosa y congelada contracción. Cada organo blando se convierte en un trozo de hielo, con aristas y cristales que se encajan y lastiman. Por ultimo los huesos se convierten en barras hielo. Tu conciencia maldice al Emperador. Maldice a tu Primarca. Maldice a tus hermanos. Maldice a tu madre y a la vida. Maldices millones de veces, cada vez con un odio mas profundo, un odio que te transtorna por completo. Tu razón enloquece en una prison de hielo y dolor. De nuevo en lo inmaterial un parpadeo dura un instante o siglos.

El instante pasa. Sonries con tus dientes fracturados. Ahora comprendes que no importan las promesas, no importa el poder. Deseas con cada fibra de tu ser causar muerte, destrucción y dolor.

Javier “Chilam” Martínez

BEREN TE´DAMS

La nieve cae sobre el campo de juego con la elegancia y gracia que Beren Te´dams; quien lleva el balón consigo y esquiva a sus adversarios que inútil y torpemente tratan de “placar” al más famoso de los “wardancers” de esta época; la astucia y agilidad con la que se escabulle de sus oponentes luce todavía más temeraria ante su vehemente negativa a usar ningún tipo de armadura sin importar el rival lo cual causa un frenesí indescriptible entre los muchos seguidores que su sola legendaria presencia les han redituado a los elfos del bosque acercándolos cada día más a ganar el campeonato.

Sin embargo esta fría noche parece que el cruel destino tiene preparada una sorpresa, dos traicioneros humanos y un demacrado ogro lo han emboscado en un costado del campo muy cerca de los fanáticos mas ruidosos y vandálicos, Beren Te trastabilla, el balón flota un instante como en cámara lenta antes de ser sepultado junto con su poseedor bajo la carga conjunta de los 3 oponentes; por un instante el estadio enmudece su atronador rugido, se adivina la sangre sobre la nieve,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,pero solo es por un instante, imperceptible para prácticamente todos y como si el mismo destino hubiera cambiado la suerte Beren te en un rapidísimo movimiento esquiva a sus perseguidores y hace que caigan en su estéril esfuerzo por alcanzarlo rompiendo sus propias armaduras y manchando de sangre la nieve…… mientras Beren Te avanza con la elegancia y gracia de un copo de nieve hacia la meta.

Alejandro “Carcharot” Martínez

Los ojos de la muerte

La escuadra de puños imperiales se encontraban siguiendo una pista de una banda de guerra de los devoradores de mundos que asolaban el planeta Ophelia, siguieron el rastro hasta un gran completo de cuevas dentro de una montaña gigantezca, al principio solo encontraron sangre, siguieron el rastro hasta lo profundo de las cavernas, donde encontraron cientos de cráneos apilados en honor a Khorne, pero no sintieron miedo, solo determinación de encontrar a sus hermanos traidores para vengar a todos los inocentes asesinados, encontraron varios berserkers que salían de la oscuridad para atacarlos con un odio y una furia en sus ojos sobrenatural, nada los detenia, ni los bólters ni las espadas sierras hasta que no quedaba nada de ellos, los ataques empezaron a cobrar su cuota hasta que no quedaron mas que un puñado de astartes en la escuadra.
Por fin llegaron al centro de las cavernas, era un lugar frío, y oscuro, solo iluminado por unas cuantas
antorchas esparcidas por varios lados, se dieron cuenta de que había algunos sobrevivientes aprisionados y amagados, al acercarse para liberarlos, se dieron cuenta de que no estaban solos, los devoradores de mundos salieron de todas las cuevas, de la oscuridad solo veían como emanaban demonios y berserkers anelando la matanza, los puños imperiales se colocaron en posición defensiva para repeler el ataque, aunque ellos sabían que no saldrían vivos de ahí, juraron llevarse a todos los que pudieran con ellos, “¡Por el emperador!” rugió el sargento de la escuadra, mientras veían los ojos de la muerte acercándose.

Alfredo “Alfred” Sanchez

Sangre y nieve 

 Al terminar las fiestas decembrinas entre la nieve el gran evento está por comenzar, los equipos se alistan para la copa Granamir que  pronto disputará. 

La gloria es celosa y su todo les demandará, Elfos, Enanos, Humanos, Orkos, Demonios, y demás, serán los guerreros que se enfrentarán, aquí la pregunta es ¿Quién será victorioso al final? 

 Cesar “Chesare” Rivera

Paso de montaña

El viento rugía fuera de la oscura cueva de roca-cemento separada un solo metro del acantilado. Apenas lograba mantener afuera el vendaval y nada podía contra el frío que penetraba hasta los huesos de sus dos ocupantes, que tiritaban tanto que el grueso kubanka se les hubiera caído de no tenerlo sujeto por la correa. Durante cualquier otro momento del año, ese paso de montaña resultaba peligroso y traicionero, medio cubierto por un glaciar y flaqueado por escarpadas laderas; pero en invierno las ventiscas impedían todo el tráfico y se imponía un rodeo de muchos kilómetros por la base de la cordillera. “Por eso se creen tan listos esos rebeldes” – pensó Paviel – “Si lograran cruzar por aquí tomarían la capital por sorpresa y evadirían la mayor parte del perímetro de defensa”. Oteó nuevamente el horizonte agazapado detrás de una roca desprendida de la ladera. Miró a su cargador Alieksev y acercó las manos a la débil luz del calentador infrarrojo que habían encendido para mantener descongelada la batería y los cables de alimentación de su cañón láser, que seguramente su comandante apreciaba más que a los mismos artilleros. De repente el viento llevó hasta el puesto avanzado un nuevo sonido: un chirrido metálico de orugas luchando por avanzar sobre el terreno congelado. Paviel Levik miró a su compañero que ya estaba conectando el arma, haciendo una breve oración al encender el espíritu máquina; incluyendo una parte claramente adulterada del Libro de Santa Nadalya sobre enfocar la Ira del Emperador sobre sus enemigos, que hubiera hecho levantar la ceja a más de un tecnosacerdote, o lo que sea que tuvieran sobre los implantes ópticos.
Paviel sonrió, o más bien despegó los congelados labios haciendo una mueca feroz; mientras montaba el cañón en un trípode oculto en el borde del acantilado. “Mañana es Sanguinala” – pensó saboreando el súbito recuerdo, al tiempo que conectaba la mira y distinguía por fin el primer vehículo en el convoy rebelde: un pequeño Tanque de Reconocimiento Salamandra; fijándolo en la mira. – “Quizá mañana a esta hora estemos en la capital con algo de grox caliente en el estómago y una ración de rahzvod.” – continuó pesando felizmente mientras seguía con destreza el movimiento de la columna enemiga esperando la señal para abrir fuego. “¡Enfoca tu Ira, oh Salvador de la Humanidad, sobre quienes niegan tu divinidad!” – repitió con voz queda Paviel, al tiempo que una bengala iluminaba débilmente el acantilado y otros 9 hermanos vostroyanos apretaban el gatillo al mismo tiempo que él. Una hora después, toda la columna rebelde había quedado reducida a montones de chatarra humeante y nuevamente reinaba el rugido del viento sobre el paso de montaña. Sólo esporádicamente otro ruido alcanzaba el puesto avanzado: los aullidos de los rebeldes que morirían congelados antes de poder franquear el paso a pie. “Y si puedes, que se tarden en morir” – concluyó su oración Paviel mientras desconectaba la mira de su arma.

Felipe “Gotmog” Herrera

 

La danza macabra de Vanhel

Los cuerpos en la nieve sobre el campo de batalla, uno a uno comenzaron a estremecerse.

 Isaac “Isaac” Treviño

Vísperas de los festejos del Hiberno Tempore en Stella Maior

Los Stellarianos no estaban demasiado preocupados por esas extrañas criaturas que nunca antes habían visto, y que hacía unas pocas horas habían empezado a merodear alrededor de la ciudad; de lejos parecían una extraña mezcla de garras, tentáculos y dientes. Confiaban en sus muros, los cuales habían resistido las tormentas más terribles en los últimos siglos y, además, ya habían notificado a las autoridades militares de ese subsector de la galaxia. El ayuntamiento decidió que simplemente tendrían que esperar dentro de la ciudad mientras llegaba la ayuda, tenían provisiones para más de un año si es que fuera necesario. Una vez descartada esa preocupación de sus mentes, continuaron con los preparativos para festejar el inicio del Hiberno Tempore, esa noche sería la primera cena de muchas en los hogares de la ciudad, donde amigos, familiares y vecinos compartirían la bebida e intercambiarían, como regalos, ropa de abrigo y conservas de alimentos, tradición inmemorial que recordaba los antiguos tiempos en que ese espíritu de fraternidad entre los primeros colonos era fundamental si querían sobrevivir en el crudo invierno.
Lo que no sabían era que el General Belisarius, encargado de la defensa militar de ese sector de la Via Lactea, sí que conocía a los Tiránidos y sabía de lo que eran capaces, y había decidido, por cuestiones meramente tácticas, dejar una docena de planetas a merced del enjambre, confiando en que eso retrasaría un poco su avance mientras concentraba sus fuerzas en objetivos de verdadera importancia estratégica. Los muros de Stella Maior, ciudad capital del Mundo-Fábrica Stella Aeris III, resistieron poco más de diez horas ante la avanzadilla del enjambre, tomando por sorpresa a la mayoría de los Stellarianos, que en esos momentos estaban más concentrados en sus brindis que en cualquier otra cosa. El planeta entero no tardó en caer a manos del resto del ejército invasor y la biomasa fue asimilada, tal como como estaba previsto. El registro de estos hechos no fue incluido en los anales de la Historia del Imperio, pues se consideró que su conocimiento no aportaba nada a la Gloria del Emperador.

 Jose Luis “Moondragon” Mondragón

Las almas

Cae la noche fría de invierno que llego para dar paso a la recolección de almas
que quedaron atrapadas sobre el campo de batalla.
El vapor de los cuerpos se congela mientras las almas ven con tristeza como
se separan de sus cuerpos congelados y tiesos.

Federico “Kikovish”  Quiroz

Vlanko

Groko orko zimple, Groko vibe en mundo frío por que kamaradas dejar Groko aki, despuéz de fiesta.
Groko no quejarse por que tener mucha nieve para comer, Groko vivir solo un tiempo, pero un día
Groko encontrar Vlanko. Vlanko ser mascota de Groko, ser pulga muy malhumorada, yo zostener y
el arañar, mucho, pero a Groko no molestar, yo tener gran plan médico y amigo ser sobador. Vlanko
ser especial, con sus dientes picudos y sus … uno… doz… diez… seis! zeis patitas, susurrando: dos ser
garras grandes para squig, en especial por que squigs no tener garras, pero a Groko no importar,
Vlanko ser feroz. Vlanko ser vlanko, con manchas azules, ojos color hummie despuéz de Chopa en
riñon, pero no tanto como Badmoonz, Vlanko tener caparazozón, squigs no tener caparazzozon,
Vlanko ser squig especial y jugar mucho con Groko, a las mordidas y a los golpes, yo dejarlo ganar,
un día pegarle con piedra en cabeza y desde entonces Vlanko parpadear como Groko.
Mundo de Groko y Vlanko lleno de nieve y eso ser bueno, por que no importar donde estar, Vlanko
siempre poder ver a Groko y Groko siempre poder llamar Vlanko con Waaagggh!, Vlanko ser mejor
amigo y guzztar enterrarze en nieve, Groko buscarlo, a vecez yo encontrar, a veces el encontrar,
ganar pegando en cabeza, yo poder holer colores desde último juego, Vlanko oler a rojo, tener
sentido, ser muy rápido. Vida buena en mundo frío, solo Groko, Vlanko jugarando todos los días.

Jose Ángel “Mythos” Macías

BOOM

Había una vez un poderoso Guerrero, un marine espacial con una larga trayectoria en la guerra, desde recluta. Él siempre quiso ser la mano que llevara la palabra del emperador, Y así fue. Fue subiendo poco a poco en la escala de jerarquías en su capítulo hasta hacerse el gran maestro del capítulo sucesor de Los Ángeles sangrientos llamado la lágrima de Sanguinius.
En una de sus grandes travesías se le fue encargado el glorioso regalo de la batalla contra un pequeño grupo de Xenos. Y así fue al planeta helado llamado ILGUNS 3. junto con un pequeño grupo Sin temor a nada, bajo de su transporte y dando un discurso en donde todos los Marines espaciales gritaron, – ¡por el emperador! – El maestro del capítulo Iba hasta el frente de sus hombres hasta que ¡BOOOOOOOOOM! de la nada desapareció del mapa por un disparo de railgun tau. upssss…………. nadie le dijo que eso ignora invulnerable.

Said “Horuus” Kado

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